jueves, enero 22, 2009

Una mirada al pasado

Tal como dije el sábado pasado debo volver la vista atrás para librarme de ciertos lastres y encarar un futuro que se presenta ciertamente prometedor con el triunfo del Nuevo Mundo. Durante la breve y más bien olvidable etapa que pasó mi hermano Gustav Holst en este blog comentó de forma indiscreta mi relación con la Condesa de Belmar bajo la pretensión de buscar una razón "freudiana" a mi visceral odio hacia la asesina en serie Jenna Starblade como si su lista de víctimas no fuera un motivo de peso. Quiero y respeto a mi hermano, pero siempre ha sido la oveja negra de la familia. Ni la PVU ni estar en la Academia con status de invitado han cambiado su carácter heterodoxo, aunque ahora he logrado orientar sus esfuerzos y habilidades hacia actividades más provechosas.

Sacar a colación mi pasada relación con la Condesa de Belmar no es algo fortuito ni casual, sino un intento premeditado de despertar viejos recuerdos y apelar a ellos. Sé gracias a nuestra formidable red de información que la Condesa mantiene reuniones periódicas con la Baronesa Katherine von Sebbetendorf con el nada secreto objetivo de crear una Academia alternativa para le que barajan varios nombres, todos ellos muy ambiciosos. Reciben el consejo del Marqués de Aymar, que sale en contadas ocasiones de su refugio, que comparte con su criado/mascota, el Doctor Abismo, el cual aún debe estarse recuperando de nuestro desigual duelo. Pues bien, es cierto que fuimos amigos y recorrimos el mundo hace tiempo pero nuestros caminos se separaron y ya nada nos une. Consciente como soy de la clase de calaña a la que me enfrento sé que buscarán cualquier resquicio para hacerme daño y piensan que la Condesa es uno de mis puntos débiles, un tema tabú que evito a toda costa.

Por ello voy a abrirme aquí y ahora, para eliminar esa brecha en mi armadura. La amaba, sí, lo reconozco ahora. Sufría cada vez que veía como se entregaba en los brazos de cualquier gandul pretendidamente romántico al que intentaba llevar por el buen camino fracasando sin remedio. Si nunca llegué a decírselo es porque era dolorosamente evidente que mis sentimientos no eran correspondidos. Para ella era sólo un amigo más, un compañero de viaje con el que charlar y debatir, nada más. Cualquiera tenía más oportunidades de conseguir su afecto que yo, incluso el bala perdida de mi hermano. Con el tiempo comprendí que nunca podría asumir esa amarga realidad por lo que me distancié de ella y pasé página, sin que ella mostrara ninguna señal de que le importara lo más mínimo.

Ahora, tras todos esos años nuestros caminos vuelven a cruzarse y esta vez ni siquiera seremos "amigos", del amor que sentí una vez sólo quedan rescoldos. No permitiré que una falsa Academia sabotee el nacimiento del Nuevo Mundo, independientemente de quien forme parte de la misma. El futuro de la humanidad está por encima de las viejas amistades. Como suele decir la Condesa: "El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla."

Nos veremos en el campo de batalla, donde no habrá lugar para sentimentalismos baratos ni la hipocresía que parece connatural a las relaciones humanas.


Saludos, Sir Edward Holst

16 comentarios:

  1. Condesa de Belmarjueves, enero 22, 2009

    Vaya , vaya Edward

    Así que al final has decidido tomarme en serio...En cuanto a tus espías, lamento decirte que es de lo más deplorable, ya que el Marqués nos hizo, a la Baronesa y a mí, el favor de despachar rápidamente a todos esos desastres que llamas "red de espionaje"

    En cuanto al pasado sólo puedo decirte que no supiste apreciar mi amistad sincera sin pedir nada más, por lo que tuve que actuar del modo en que lo ice para que te dieras por aludido. Del resto sólo puedo decirte que, la forma de escoger a mis amantes no es de su incumbencia.

    Nos veremos las caras próximamente...Ya sabes que el que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla.

    Condesa de Belmar

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  2. Sir Edward Holstjueves, enero 22, 2009

    Veo que sigues siendo tan deliciosamente egocéntrica como de costumbre, dile a tu amigo el Marqués que deje de dárselas de gran macho alfa de la manada, no le pega ese papel. Mostrar las cabezas de unos pobres mendigos no es lo que yo entiendo por desarticular una red de información.

    En cuanto a nuestra "amistad", he llegado a la conclusión de que era un puro espejismo, no éramos amigos, simplemente pasábamos mucho tiempo juntos. Y sí, tienes razón, hace tiempo que dejé de preocuparme por quién compartía tu cama aunque nunca sabrás de cuantas enfermedades venéreas y de otro tipo de libré mandando a un viaje sin retorno a no pocos de esos indeseables. Eso sí, fue todo un placer.

    Nos veremos, no te quepa duda.

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  3. Marqués de Aymar y Montferratjueves, enero 22, 2009

    Vaya, Edward, veo que no ha cambiado nada.
    No crea que permitiré que descargue su bilis a modo de insidiosos e infundados comentarios, con una persona a la que trato de par.
    Leer su post no ha hecho más que confirmarme que su desprecio por la Humanidad no es más que el fruto del desprecio que la Humanidad siente por usted.
    Espero que recapacite, en su Fortaleza de la Soledad, y enmiende sus errores, si aún queda algo de humano en su cuerpo.
    Además, creía que usted había dejado de lado sentimientos tan bajos como la envidia. Dejándose llevar por la bajas pasiones, se traiciona a sí mismo y a cuantos le rodean, si es que aún queda alguno.
    Quiero que entienda que la vida íntima de la Condesa no es asunto suyo, y que sustituir la falta de información por deletéreos mensajes sobre el tema es un claro síntoma de despecho infantil.


    "Te haré tener perspicacia, y te instruiré en el camino en que debes ir. Ciertamente daré consejo con mi ojo sobre ti"

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  4. Sir Edward Holstjueves, enero 22, 2009

    Atentos damas y caballeros, vean al pusilánime individuo que se apoderó del título de un muerto llegar en un corcel blanco, ¿o es un jamelgo? a defender el honor de su dama agitando su pañuelo de seda con gesto amanerado. Temblemos de pavor ante su vocecilla melindrosa, preparémenos para sufrir su furia indómita, que ha provocado carcajadas en salones de media Europa.
    Señor Marqués de Aymar, al igual que con la Condesa nos veremos en el campo de batalla y entonces podrá ver con sus propios ojos lo bien acompañado que estoy, si es que osa salir de su cubil y no recurre al viejo truco de enviar a un doble suyo. Esta vez por lo menos podría buscar a alguien de su altura y sin chepa, es muy cantoso. Su acento rumano cerrado tampoco ayudaba al igual que esa extraña obsesión por las ranas.

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  5. Condesa de Belmarviernes, enero 23, 2009

    "La envidia es proteiforme. Sus manifestaciones más comunes son la crítica amarga, la sátira, la diatriba, la injuria, la calumnia, la insinuación pérfida, la compasión fingida, pero su forma más peligrosa es la adulación servil."

    El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla

    Condesa de Belmar

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  6. Sir Edward Holstviernes, enero 23, 2009

    Las citas son un recurso cómodo al igual que las frases hechas, es como pelear con armas prestadas. Si pensáis que os envidio es que vuestro orgullo os ciega, el propósito de esta entrada era destrozar vuestra ilusión de tener un as en la manga, un arma secreta que emplear contra mi persona. No habrá misericordia para los enemigos del Progreso y eso incluye a la Condesa de Belmar. Cada uno tendrá que cargar con la responsabilidad de sus actos.

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  7. Qué bien habla este Sir Edward ^^

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  8. Condesa de Belmarviernes, enero 23, 2009

    Siempre igual, no has cambiado nada. Desde que te recuerdo siempre has sido igual, deseando tener la última palabra.

    En eso nos parecemos, porque estoy más que dispuesta a decir la última palabra pero no aquí, al amparo de las redes de información, sino a la cara y créeme que, cuando el momento llegue, vas a saber quien es la Condesa de Belmar.

    El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla (y tu te vas a dar de frente contra ella)

    Condesa de Belmar

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  9. Sir Edward Holstviernes, enero 23, 2009

    Promesas, promesas...ya veremos quien da la cara y quien se esconde cuando llegue el momento de la verdad. No me temblará el pulso si tengo que eliminarte para garantizar el Progreso de la humanidad, en cuanto a lo que mí respecta sólo sois cáscaras con una apariencia de vida, fantasmas de un pasado que se desvanece.

    Por otra parte me congratula ver que también pasan personas sensatas por este blog, gente con un criterio formado y no lastimeros ecos de un criminal suizo.

    El Nuevo Mundo es inevitable como las mareas o las fases de la luna.

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  10. Marqués de Aymar y Montferratviernes, enero 23, 2009

    Perdone, Condesa, por no haber respondido antes, pero la velada de ayer en casa de la Baronesa fue tan gratificante como agotadora. De verdad, no puedo decidirme por cuál de las dos se movía con más garbo.
    A usted no le tengo que perdonar nada. Además, dicen por estos pagos, sabiamente creo yo, que dime con quién andas y te diré quién eres. Bueno, ya sabe con quien me relaciono, sobre todo últimamente, así que juzgue usted mismo. Eso sí, deje de lado ese orgullo que mancha todos sus comentarios.
    ¡Ah! Otra cosa. No intente darme lecciones de clase. No tiene usted suficiente.
    No estoy molesto por la cantidad de calumnias que ha vertido sobre mi persona, sólo para satisfacer su ego. Ya tengo asumido que es su forma de expresarse. Ahora que le recomiendo que deje sus famosos lingotazos de brandy, que se le sube pronto a la cabeza.

    "Te haré tener perspicacia, y te instruiré en el camino en que debes ir. Ciertamente daré consejo con mi ojo sobre ti"

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  11. Sir Edward Holstviernes, enero 23, 2009

    Este intercambio dialéctico es de lo más entretenido,de hecho mis compañeros de la Academia lo están siguiendo con gran deleite. Me dice usted, señor Marqués, que se debe juzgar a la gente por las compañías. Muy bien. En tal caso debe saber que no sale usted tan bien parado como cree. Pasar una velada con una dominatrix esperta cum laude como la Baronesa y una ingenua voluble como la Condesa palidece ante un maestro y enclipodia viviente del saber humano como el Bibliotecario. Él sólo ya vale más que sus dos aristocráticas acompañantes. Además me deja la duda del método de pago por sus servicios. Sería muy triste que el afamado aventurero de boquilla haya caído tan bajo, mendingando por un poco de cariño cual perro abandonado, aunque éste venga en forma de una fusta de cuero.
    No se corten, sigan, estoy seguro de que tienen más recursos verbales que los fuegos de artificio que han mostrado hasta el momento. Änimo, que no decaiga este carrusel de réplicas.

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  12. Anónimo flipadoviernes, enero 23, 2009

    Joder no hay movimiento ni nada últimamente por aquí y eso que parecía muerto....

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  13. Lord Henry Winterviernes, enero 23, 2009

    Edwar, tú ya has confesado los sentimientos que albergaste en tiempos hacia la Condesa de Belmar (no te juzgaré mal, pues a veces se nos nubla la mente y la razón no rige como debería).
    Lo que no sé si ella ha dicho toda la verdad: Tanto ella como el Marqués de Aymar y Montferrat te han atacado de una forma verbalmente muy violenta, como una ex-amante despechada ella y como alguien que se siente amenazado él. En cualquier caso, ambos han degenerado en un nivel de dialéctica impropio de personas que ostentan títulos nobiliarios.

    Pero dejando de lado asuntos personales dignos de la más infame de las publicaciones de cotilleos (que aunque entretenidos, no dejan de ser un entretenimiento banal), lo cierto es que estamos ante un problema de mayor envergadura que un mero berrinche digno de una quinceañera inmadura y su nuevo amorío: Están urdiendo el surgimiento de una Falsa Academia y eso es algo que no se puede tolerar.

    Y en defensa del bibliotecario, vuelvo a alegar el derecho a equivocarse, que poseen incluso las mentes más brillantes. Habida cuenta de su pasado reciente, aún no me fío del todo de él, pero un intelecto privilegiado como el suyo no puede ser ignorado a la ligera, ya que su redencíón es mucho más productiva para la Humanidad que cualquier penitencia que podamos imponerle, cosa que no puede decirse de las compañías de que se ha rodeado todo este tiempo, cuya única capacidad para mejorar el mundo es dejando de vivir en él.

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  14. Dr. John W. Tiburon Canallasábado, enero 24, 2009

    Estimados Patanes:

    Dado que el honorable Sir Edward no precisa, en modo alguno, que nadie salga en su apoyo y defensa, y se basta él solo para batirse con semejantes rufianes, el único objetivo de mi presencia en este foro de ratas, después de tantos meses, es para exigir la presencia y comentario de El Bibliotecario. En el pasado se escondía tras su supersticiosa excusa de escribir siempre en el decimotercer puesto.

    Sr. Bibliotecario: Su oportunidad ha llegado. Le cedo la palabra.

    Y que ninguna alimaña de Steiner ose privarme de tal satisfacción.

    Atentamente, quien tanto les odia.

    Dr. John W. Tiburon Canalla

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  15. ¡Se me convoca y acudo!

    He pasado mucho tiempo alejado de esta bitácora de buscadores del conocimiento y la verdad, más del que debería, pero como suele decir un viejo adagio "Si necesitas hacer algo, pídele a otro que lo haga por ti, pero si quieres que esté bien hecho, hazlo tú mismo."

    Y ahora, en estos tiempos me agrada volver por estos lares para proclamar el triunfo de la Academia.

    Sí, sí, no se rasguen las vestiduras. Hace tiempo que ya advertí en los salones de esta insigne institución que era necesaria una renovación para evitar el anquilosamiento y tras haber puesto en marcha una serie de acontecimientos que no sólo han puesto en evidencia a nuestros enemigos sino también al lastre que impedía el cambio en la Academia y que en su desesperación por impedir lo inevitable han optado por el deshonroso camino de la traición, puedo afirmar sin ambages que el resultado ha sido un éxito: nuestra Academia ha recuperado sus valores originales de proteger y servir a la humanidad, la existencia de vida extraterrestre ha sido indiscutiblemente demostrada pese a los esfuerzos de los traidores por ocultarla y pronto podremos crear un paradigma de intercambio de métodos y teorías, en la que armoniosamente crearemos un Nuevo Orden Mundial.

    No sólo diría: "¡Sí, podemos!". Es más, ya hemos podido.

    Ahora sólo queda recoger las piezas del tablero y ponerse a trabajar.

    De todas formas no sería cortés despedirse sin una serie de dedicatorias personalizadas a quienes han convocado mi presencia:

    Condesa de Belmar: Sus lúdicas y jocosas insinuaciones a los pasados intercambios emocionales y sexuales con mi colega Edwar Holst no tienen lugar aquí. Sin duda podría dar pie a la escritura de una gran obra literaria como "Orgullo y prejuicio" o "Sentido y Sensibilidad", pero con el debido respeto, se trata de una táctica baja y muy poco digna.

    Sir Edward Holst: Compañero, es usted humano, y sometido a los cambios y flujos físicos y emocionales de su envoltura carnal, por lo que disculpo sus deslices del pasado. De paso quisiera agradecerle su esfuerzo por atraer sobre sí mismo todo el fuego enemigo, interpretando magistralmente una figura de villano de folletín, permitiendo que nuestros agentes pudieran actuar sin obstáculo.

    Marqués de Aymar y Monferrat: Vae victis...aunque hay quien en la Academia considera que es usted un pretencioso arrogante, personalmente discrepo: simplemente es una persona consciente de su propia valía, quizás demasiado. Una lástima que desperdicie su talento en propósitos egoístas considerando el mundo su habitación de juegos. Puedo disculpar su pasividad, pero no obstaculice la senda del progreso y la iluminación.

    Pater: Sin duda por sus esfuerzos en pro de la Academia, Sir Edwar Holst se merece nuestro aplauso, así como por haber mantenido su apostura y dignidad. Esperemos que pronto relaje su tensión y podamos ver en su rostro la sonrisa del triunfo.

    Anónimo flipado: En esta bitácora hay más actividad de la que parece. Aunque a menudo y a primera vista las fotos y artículos podrían indicar que el autor está más salido que el pitorro de un botijo, realmente se trata de una mera fachada superficial creada para desviar la atención de los profanos. Existen otros muchos niveles y artículos que a menudo se encuentran invisibles a ojos de los no iniciados. Sólo es cuestión de disponer de las claves correctas.

    Lord Henry Winter: Mis saludos, compañero. El hecho de que usted mismo haya sido engañado y dude sobre mis propósitos sólo es nuestra muestra más del éxito de nuestro gambito, que ha entretenido a los enemigos de la razón y el progreso de la humanidad. Y como ya he mencionado al principio, en efecto, los devaneos y ataques amorosos de la Condesa de Belmar y del Marqués de Aymar contra nuestro insigne Edwar Holst son por completo irrelevantes.

    Dr. J.W. Tiburón Canalla: Con usted quería yo hablar. En estos mismos estoy tramitando un expediente de amonestación que lleva su nombre. Su incompetencia ha estado a punto de hacer fracasar nuestro planes, pero afortunadamente y a última hora, incluso usted ha cumplido su papel y sus errores han conseguido encajar en el conjunto sin causar daños. En la Academia valoramos la eficiencia y el éxito, y sólamente por eso mantendrá su posición...por ahora.

    Y a Patrick von Steiner, Jenna Starblade, Dr. Abismo, Dr. Takeshi Love, Dwayne McGregor y otros que ahora mismo pretenden encarnar una absurda "resistencia": enhorabuena por haber actuado como se esperaba de ellos. A pesar de pasadas y fatuas amenazas no les guardo rencor, pues aún errados, entre sus filas todavía se conserva cierto genuino idealismo, que aunque sea inútil sin hechos, todavía posee cierto valor. Ahora que hemos triunfado no pretendemos su exterminio total, y serán bienvenidos si desean colaborar sinceramente en nuestros proyectos de progreso. Si alguna vez deciden abrir el puño encontrarán nuestra mano abierta.

    Saludos cordiales.

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  16. ¡Nooooo! ¡Malditos! ¡Malditos seáis! No sólo os habéis atrevido a poner vuestras sucias manos sobre el Bibliotecario, una criatura angelical construida para proteger y transmitir el saber de los antiguos, sino que lo habéis reprogramado y corrompido para vuestra repugnante causa. Habéis ido demasiado lejos. ¡Venganza! ¡Venganza!

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