jueves, septiembre 10, 2015

El precio de la incompetencia

La actual crisis de refugiados que huyen en masa de países en guerra como Siria es el resultado directo de la mezcla explosiva de irresponsabilidad e incompetencia que caracteriza a los gobiernos de las potencias occidentales. Durante años han podido dar la espalda a la catastrófica situación en la que sus aventuras militares han dejado a una parte importante de Oriente Medio, sólo gracias a la labor de acogida de naciones como Turquía y en el Líbano. Mientras los miembros de la UE regatean miserablemente las cuotas de refugiados que deberán acoger como si fuera una subasta de seres humanos, Turquía aloja ahora mismo a 1.700.000 Todas las cantidades que se manejan en la UE son ridículas a su lado, especialmente las vergonzosas 50 plazas que ofrecía ¿Islandia? Ni me molesto en comprobarlo del asco que me produce. No ayuda a esta crisis humanitaria ni el ascenso de fuerzas xenófobas ni la crisis económica, dos caras de la misma moneda.

Estamos ante el inevitables resultado de las deficiencias de los sistemas democráticos tal como los conocemos, en los que el populismo, el discurso fácil que divide el mundo en Nosotros y los Otros, triunfa. Ya sea la casta o los inmigrantes, la culpa de nuestros males es siempre de un elemento identificable, cuya eliminación acarreará una lluvia de bendiciones, una nueva era de riqueza y prosperidad. Frente a ese sistema decadente que lleva al poder a descerebrados, aprovechados y demás despojos, presento la alternativa del Nuevo Mundo, en la que cada persona será evaluada por sus capacidades y lo que tienen que aportar, no por sus contactos, raza, género...Este planeta o puede permitirse el lujo de no resolver los conflictos con sensatez, en vez de aplicar apaños que en el mejor de los casos sólo lo adormecen durante un tiempo. Hay que afrontar los problemas de cara, yendo a la raíz de los mismos y aplicar soluciones auténticas, no pactos en las sombras para que todo siga igual.

Hoy son los refugiados sirios, pero el futuro nos depara más crisis como, por ejemplo, todas las consecuencias del cambio climático. Pero, ¿qué podemos esperar de unos políticos que no ven más allá de las siguientes elecciones y de unos empresarios que no mirán más allá de los resultados del siguiente cuatrimestre?

¡Por el Nuevo Mundo!,Ellen Blackmoon

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