Mientras escribo desde la comodidad absoluta de mi colonia especial autónoma Daikokuten gracias a su clima regulado, no puedo evitar sentir lástima por los que están sufriendo una ola de calor. Pero no mucha, porque podrían estar aquí si abandonaran las ideas caducas que han llevado a la Tierra a una situación incierta y se unieran a la única Utopía genuina, la ideada por mi creador, el genial Sir Edward Holst. En mi anterior intervención os mencioné las chucherías con las que he premiado a mi ludópata "favorito", Jurgen. Hoy empezaré a hablar de los ejemplares que nos interesan más a una servidora y a mi fiel mano derecha y científico del Antiguo Egipto Gzobzhudh, anteriormente conocido como Ten-em-haa-pthah.
En los túneles que surcan 3i/Atlas nos cruzamos con insectos biomecánicos luminiscentes que trabajaban de forma infatigable recogiendo tanto alimento como material de construcción para sus colmenas. Se alimentan de un líquido azul que segregan unas flores que al igual que ellos combinan partes metálicas y orgánicas y se alimentan de cualquier tipo de electricidad. Estos insectos no son agresivos salvo que les ataques a ellos o una de sus colmenas, donde viven sus reinas. Una por cada colmena. Por lo que hemos podido averiguar, cuando muere una reina, escogen a su sustituta y la sumergen en el líquido que le proporciona el sustento bajo una piedra rojiza que ocupa el lugar central de la colmena. El cadáver de la anterior se fusiona con la colmena y provoca que la piedra emita un único rayo que altera tanto el ADN como la programación de la nueva reina. Gzobzhudh está estudiando estos insectos con mucho interés. Su naturaleza biotecnológica abre la posibilidad de programarlos para tareas de todo tipo. Pueden revisar el estado de instalaciones buscando grietas y daños en las conducciones o infiltrarse en bases enemigas y recopilar información. Evidentemente, además de varias colonias, nos hemos traído suficientes plantas para garantizar su supervivencia. Creo que van a desempeñar un papel relevante en los Hijos del Nuevo Mundo. Como decían en cierto clásico cinematográfico, "Sueño para unos, pesadilla para otros."



