Debo reconocer que, incluso estando al ajo y gracias a mi compañera Alice —ciberguerrera como yo y usuaria de la Piedra Filosofal—, llegué a temer que de alguna manera ese miserable Lord Henry Winter se hubiera salido con la suya. Es lo que tiene el bloqueo de comunicaciones: me pone muy nerviosa no poder seguir lo que pasa con un tiempo de retardo razonable. Cuando ese tiempo se vuelve infinito, simplemente no puedo tolerarlo. Por muy bien trazado que esté un plan, siempre hay un margen de error y era ahí, en el alcance del poder de los Tres Ojos, donde nuestro enemigo podía triunfar. Ahora, irónicamente gracias al enigmático conspirólogo y Maestro del Disfraz Augustus Severinus Píngolas, sabemos que la arrogante declaración de victoria de Winter, que incluía una boda a la antigua usanza, era una gran mentira. A esa gran noticia se le ha sumado otra que comparto con vosotros, estimados lectores, y especialmente con mi buen amigo Patrick Von Steiner, pues sé que le hará especial ilusión. Sé que le llegará a la Ciudad de la Cultura porque la barrera levantada por la corrupta y decadente Academia ha desaparecido.
¿Cuál es la otra gran noticia? Se acaba de anunciar oficialmente la creación de YUNARIS, la nueva unidad formada por dos musas de esta bitácora, Murayama Yuiri y Okada Nana. Cuando Nana se graduó de AKB48, pensamos que el dueto legendario de YuuNaa había llegado a su punto final. Pero no. No han vuelto para repetir la misma y exitosa fórmula; han vuelto para dar un salto de nivel como artistas maduras, sin pedir permiso a ninguna productora o agencia.
El nombre no es fruto del azar, como era de esperar en estas dos artistas: combina sus identidades con la raíz griega -ARIS (derivada de Aristos, lo excelente, lo superior), diseñada para sonar fluida en cualquier idioma y romper fronteras globales. Tampoco es una maniobra publicitaria de un solo uso. Debutan este mes de noviembre compartiendo el papel principal en el musical Hiryuden (dirigido por Isao Nakae), donde estrenarán su nuevo catálogo musical. Y la apuesta sonora no es pequeña: van a por todas, combinando baladas emocionales de alto voltaje vocal al nivel de los clásicos de Tohoshinki o KinKi Kids, duetos con armonías cruzadas y números de baile agresivos y frenéticos de alta energía. Estamos ante una reconstrucción total del concepto de dúo femenino con una calidad técnica incontestable.
El diseño visual no queda a la zaga de la propuesta sonora, y sé que a Steiner le va a encantar. El concepto gira en torno al Sol y la Luna, al Fuego y al Agua, no como fuerzas que chocan para destruirse, sino como un sistema de equilibrio perfecto donde un elemento potencia al otro:
Yuiri encarna The Sun (El Sol), en una paleta de oro, rojo y naranja: la energía pura, el Fuego, el dinamismo y la presencia escénica dominante. Nana encarna The Moon (La Luna), envuelta en plata, negro y azul: la compostura cool, el Agua, el misterio, la sofisticación y la intuición serena. Es la clásica dualidad de la que siempre habla Steiner en sus textos sobre simbología, pero llevada a la pasarela y al escenario del siglo XXI. La luz y la sombra operando en la misma frecuencia para crear algo imbatible. Conocemos otros dúos más cercanos a los que se les podría aplicar esta misma simbología...
Tras tres discos brillantes en solitario, parece que Nana va a dar una vuelta de tuerca a su carrera reuniéndose con la diosa del teatro Yuiri. Una razón más para celebrar y para esperar con ilusión el mes de noviembre.
Podéis sumaros a la causa y apoyar a Nana Okada en los siguientes enlaces:
Podéis seguir y apoyar a Murayama Yuiri en los siguientes enlaces:
