jueves, agosto 13, 2026

Arqueología Pop: The Conquest

Llegamos a la quinta entrega de una ya indispensable sección Arqueología Pop, a la que ni siquiera intuimos el final dada la extensa cantidad de obras que debe haber amontonadas en el archivo del académico caído en desgracia Lord Henry Winter. Si en la cuarta entrega abordábamos el inquietante asunto de la manipulación de la memoria, el hallazgo que compartimos con vosotros hoy nos trae una fantasía de dominación cósmica sin ningún tipo de complejo. Un hallazgo que, además, venía acompañado de valiosos recortes de revistas de cine y televisión de la época que nos han permitido reconstruir su accidentada e infortunada historia.

Os presento el deslumbrante póster de The Conquest, un ambicioso proyecto audiovisual producido a mediados de los 2000 (calculo entre 2004 y 2008). Según revelan los artículos rescatados y reconstruidos con admirable paciencia por la ciberguerrera Zirconia Starfighter, la obra nació concebida como el episodio piloto de una carísima serie de televisión de ciencia ficción. Un proyecto que, lejos de ser concebido por comité, era la visión de un único creador. Por eso mismo, la repentina 'caída en desgracia' de ese artista, que también iba a ejercer de showrunner —probablemente orquestada entre bastidores por los tentáculos de la corrupta y decadente Academia— condenó a este proyecto a ser troceado y emitido como un telefilm sin apenas promoción. Posteriormente, fue sepultado en una edición física para el mercado doméstico que lució el desesperado gancho comercial: «¡Contiene escenas extra no emitidas en televisión!».

La imagen no escatima en espectacularidad: tres majestuosas guerreras de imponente estatura y elegancia desfilan por la rampa de una descomunal nave espacial como si recorrieran una pasarela de alta costura sobre la arena de una playa alienígena. Ataviadas con deslumbrantes corsés carmesí, guantes blancos de etiqueta, coronas nobiliarias y ligueros provistos de dagas de combate, su llegada triunfal está siendo retransmitida en directo a toda la galaxia por drones voladores bajo el atónito escrutinio de un curioso cangrejo autóctono. El lema no deja el más mínimo margen a la duda: «Kneel before the Andonissian Triunvirate!» («¡Arrodillaos ante el Triunvirato Andonissiano!»). Ante semejante estampa, uno no puede evitar citar el célebre meme pop: «Por mi parte, doy la bienvenida a nuestras nuevas soberanas galácticas». Al fin y al cabo, viendo cómo gestiona el mundo la rancia oligarquía actual, ¿acaso podrían hacerlo peor? Se rumorea que las intérpretes de las conquistadoras eran modelos de alta costura que querían dar el salto a la actuación. El sabotaje del proyecto no solamente cortó de plano sus carreras en su primer papel, sino que directamente las borrió de la Historia, tanto en su faceta como actrices como en la de modelos, en la que se habían labrado una fama merecida viendo el póster que hemos podido rescatar.

No hace falta ser un lince para comprender por qué esta producción provocó un ataque de histeria colectiva al misógino recalcitrante Lord Henry Winter y sus lacayos lamebotas. La sola visión de un Triunvirato de mujeres alienígenas, seguras de sí mismas, dominantes, desinhibidas y dispuestas a someter mundos enteros con una sonrisa de superioridad representaba la peor pesadilla del amargado anciano cuya edad mental supera de lejos la física. Para la mentalidad puritana y patéticamente patriarcal de Lord Henry Winter que pudimos ver en acción en los Tres Ojos, la idea de un matriarcado estelar invencible ante el que la Humanidad cayera rendida de rodillas resultaba intolerable. Tanto como la idea de que Fénix Ascendiente pudiera decidir sobre su vida.

Winter hizo todo lo posible por borrar el piloto, enlatar el largometraje y enterrar las revistas que hablaban de él. Pero gracias al acceso pleno que nos han concedido a su archivo, aquí está nuestra sección de Arqueología Pop para reivindicar este glorioso espectáculo. ¡Larga vida al Triunvirato Andonissiano! ¿Existirá realmente? ¿Estará inspirado en alienígenas reales que visitaron la Tierra? Creo que deberíamos preguntarle a la guerrera de las estrellas Sarah Brightstone, que puede que aún esté de patrulla por nuestro Sistema Solar.

¡Por Isis!

miércoles, agosto 12, 2026

El Eclipse

Hoy seremos testigos de un fenómeno astronómico histórico que ha inspirado numerosas historias y ayudado a salir de situaciones peliagudas a no pocos aventureros avispados. Un eclipse de sol. Durante un breve lapso de tiempo el día se volverá noche, la oscuridad se apoderará de esta parte del mundo. Este evento es especialmente singular: se trata del primer eclipse solar total visible desde la Península Ibérica desde 1905, un hecho histórico que no se repetía en nuestro territorio desde hace más de un siglo. Este fenómeno afectará a todos, incluso a los que han declarado en redes sociales que no lo verán bien por llevar la contraria bien por creer que es algún tipo de conspiración. Los animales confundidos por la inesperada para ellos oscuridad cambiarán a su modo nocturno. Los seres humanos, no tan avanzados como nos gusta creer, nos juntaremos en lugares en los que sea más visible este impresionante alineamiento entre la Luna y el Sol.

Los intrépidos miembros de esta humilde bitácora disfrutaremos de este momento histórico sin bajar la guardia, pues sospechamos que organizaciones como la corrupta y decadente Academia o los cibercriminales de Elysium aprovechen la coyuntura para realizar alguno de sus rituales siniestros, los primeros para mantener a la Humanidad en la ignorancia, los segundos para traer su tan ansiada Singularidad. Nos acompañará en esta celebración la legendaria guerrera Arya Darkstorm, que traerá una comitiva de su organización, los Hijos del Nuevo Mundo. Disfrutad del eclipse y no os preocupéis de los pérfidos enemigos de la Humanidad y sus retorcidos planes, nos ocuparemos de que arruinen esta jornada mágica.

¡Por Isis!

martes, agosto 11, 2026

Arqueología Pop: Memory Runner

Avanzamos con paso firme y decidido en nuestra cuarta entrega de Arqueología Pop. Tras pasear por playas idílicas, los desiertos en planetas lejanos y los misterios ufológicos de nuestra querida Santiago de Compostela, hoy desempolvamos un hallazgo de este caótico archivo subterráneo que ataca de lleno la línea de flotación ideológica fundacional de nuestros enemigos más acérrimos. Nos adentramos en los oscuros y lluviosos callejones iluminados por llamativos carteles de luces de neón del cyberpunk cinematográfico con una película que la corrupta y decadente Academia no podía permitir que se estrenara bajo ningún concepto. Era demasiado peligrosa. Por eso mismo debemos recuperarla.

Contemplad el impactante cartel de cine de Memory Runner, una superproducción destinada a salas comerciales que, a juzgar por la presencia del sello Dolby Stereo, la promoción de la banda sonora en Compact Disc y los relucientes neones de la época, estimo producida a mediados de los años 90 (hacia 1995 o 1996). La cinta se sitúa en la misma estela gloriosa de clásicos icónicos como Blade Runner, Johnny Mnemonic, Días Extraños o la primera película de animación de Ghost in the Shell. La premisa argumental que presenta el póster es tan simple como demoledora: «En un futuro donde los recuerdos se compran, ella corre para recuperar lo que es real» y «2029. La memoria es el arma definitiva».

El póster presenta a una fascinante heroína ataviada con un ajustado corsé de vinilo negro, medias y un visor táctico que evoca la estética ciberpunk más visceral y genuina, sosteniendo un subfusil futurista en una mano y un misterioso disco óptico en la otra. Pero más allá de su arrebatadora estética, la pregunta central de la película plantea un dilema filosófico aterrador: si los recuerdos pueden comprarse, editarse, piratearse o borrarse... ¿podemos fiarnos de nuestra propia memoria? Y si no podemos fiarnos de la memoria individual, ¿qué garantía tenemos sobre lo que nos cuentan de la Historia? ¿Acaso la Historia no es más que una colección de recuerdos seleccionados, condensados y puestos por escrito? ¿No es así como se construyeron las tradiciones orales antes de que los poderosos redactaran sus dogmas? ¿Qué presenta un reto mayor, modificar los recuerdos de una persona o alterar el contenido de un libro, o mejor aún, un fichero digital?

Esta reflexión era el equivalente a una bomba atómica para Lord Henry Winter y la rancia élite de la Academia, que lleva siglos decidiendo qué entra y qué no en la versión oficial de la Historia. Su poder milenario se sustenta precisamente en ese asfixiante monopolio de la Verdad, en controlar la narrativa del pasado y reescribir los hechos a su conveniencia. Solo hay que recordar lo que hicieron tras el año que pasamos bajo el control de los Grises. Hace tiempo que borraron de los archivos oficiales que llegaron a reconocer oficialmente la existencia de los Grises. Tampoco han tratado mejor el recuerdo de su líder caído, Sir Edward Holst. Que una película de gran presupuesto planteara al público masivo que la memoria humana viene a ser un software manipulable dinamitaba sus cimientos, convirtiéndolos en gigantes con pies de barro. Por si fuera poco, existen fundadas sospechas de que el guión daba pistas muy claras de una tecnología real de reescritura neuro-sináptica que la mezquina Academia llevaría décadas empleando en secreto para silenciar disidentes y moldear voluntades. Estoy convencido de que la emplean con los integrantes de todas las iteraciones de la Legión Ilustrada.

Súmenle a esto la urticaria extrema que la sensualidad libre, agresiva y vanguardista de la protagonista provocaba en el rancio puritanismo victoriano del acomplejado Winter. Una mujer empoderada, dueña de sus datos y armada hasta los dientes en un futuro urbano con Dioses analógicos y digitales, en el que el poder de organizaciones como la Academia se desmoronaba, era demasiado para sus frágiles nervios y delicados egos. Prohibir Memory Runner y confiscar todas sus copias fue su desesperado intento de mantenernos ignorantes. Por suerte para la Humanidad, la Arqueología Pop ha acabado dando con el póster. ¿Quedará alguna prueba más de la existencia de esta obra? ¿Alguna copia de la película en algún archivo o depósito legal? Si pararon su estreno en cines, dudo mucho que llegara a salir para los casi ya desaparecidos videoclubs, pero la esperanza es lo último que se pierde, por lo que hay que remover cada piedra, buscar en cada rincón. Memory Runner merece el esfuerzo.

¡Por Isis!