Continuamos explorando el archivo privado del infame Lord Henry Winter, ahora preso de la misma corrupta y decadente Academia a la que ha dedicado su triste vida. Si en la primera entrega nos relajábamos en una playa terrestre con una comedia veraniega muy prometedora, hoy damos un enorme salto tanto en el espacio como en el tiempo con la segunda entrega de esta nueva sección Arqueología Pop, que ya levanta sarpullidos entre los taimados académicos. Nos adentramos de lleno en un desierto alienígena agreste y lleno de misterios y promesas de aventuras a cada paso.
La pieza recuperada de hoy es el deslumbrante póster de una película destinada directamente a plataformas de streaming titulada Atyr: The Warrior of the Sky (con el evocador eslogan "A world beyond. A legend above"). Por la mención explícita al formato digital y la pulcritud del diseño, nos encontramos ante una producción muy reciente, que estimo realizada entre los años 2018 y 2022. Una película de corte pulp diseñada para revivir la fantasía épica y el subgénero icónico del Sword and Planet al más puro estilo de las clásicas novelas de Barsoom de Edgar Rice Burroughs (John Carter de Marte) o la célebre y controvertida saga de Gor de John Norman. Un nuevo intento tras el pinchazo en taquilla de la reivindicable película de John Carter de 2012.
La imagen es harto elocuente: una poderosa guerrera de piel verde y cabeza rapada, provista de armamento de fuego a la espalda y en ese intimidante cinturón decorado con ¿calaveras reales reducidas o calaveras de pega?, y ataviada con una indumentaria adaptada para el combate en un ambiente árido. Esta intrépida alienígena surca los cielos de un planeta inhóspito sobre el lomo de una criatura de aspecto feroz que recuerda a un pterodáctilo, sobrevolando ruinas monumentales que disparan nuestra imaginación bajo la mirada de tres lunas gigantescas. Un planteamiento de pura Mitología Pop sin complejos, como nos gusta en esta bitácora.
¿Qué motivó al nefasto Lord Henry Winter a purgar este largometraje antes de que llegara a las plataformas de streaming? Las razones son transparentes para cualquiera que conozca la perversidad contumaz de la corrupta y decadente Academia. En primer lugar, este tipo de narrativas hereda la persecución histórica que ya sufrieron en su día obras como las novelas de Gor, vilipendiadas por los sectores más rancios por su estética bárbara, desenfadada y visceral. Irónicamente se escudaban tras el machismo de las novelas, demostrando que hablaban de oídas, pues el protagonista no ceja de exponer ese machismo. En segundo lugar, presentar a una heroína alienígena imponente, autosuficiente y dueña de los cielos rompía de golpe con los estrechos esquemas morales y la misoginia puritana del anciano académico. Ese triste infeliz le tiene alergia a las mujeres con un mínimo de personalidad. Hay muñecas programables que serían demasiado autónomas para lo que puede manejar este fósil viviente.
Pero, sobre todo, lo que el viejo y amargado censor no podía tolerar de ninguna manera era ese sentido de la maravilla sincero y el ansia de exploración espacial que despierta una película así. Un universo donde la humanidad sueña con cielos lejanos y aventuras épicas en otros mundos es el peor enemigo de una Academia cuya prioridad milenaria ha sido mantener a la sociedad confinada, atemorizada y ciega ante lo que nos espera en el cosmos. Borrar Atyr de los servidores de las plataformas de streaming fue su intento de apagar una chispa de libertad. Por suerte, la Arqueología Pop está aquí para devolverle su lugar bajo las estrellas. Ojalá ahora Atyr pueda volver a surcar los cielos orgullosamente libre, siempre en busca de la siguiente aventura.
