martes, agosto 25, 2026

Book of Mer: Astara

Tenemos novedades de uno de los cómics que esperamos con más ilusión en esta bitácora, Book of Mer. La genial artista Afua Richardson ha compartido un magnífico dibujo del personaje central de la obra, la sirena Astara en la nueva entrada en la página web de su campaña en Kickstarter junto al bloqueo creativo que acaba de superar. Cualquier persona, sea artista o no, sabe que hay momentos en que las ideas fluyen en abundancia y otros en los que hay sequía y uno está atascado. Nos alegramos enormemente al ver que ha superado ese bache, dando al fin con el diseño de Astara. Una maravilla que podéis ver a continuación.

Astara está conectada directamente con Atargatis, la primera sirena registrada en Mesopotamia. Una prueba de la atención que está poniendo Doctor Foo a esta obra que recopilará y dará una nueva vida a los mitos y leyendas sobre sirenas. No le faltará materia prima, más bien al contrario, el mayor trabajo será seleccionar aquellas historias que mejor encajen en su obra. Desde esta bitácora seguiremos apoyando este proyecto con entradas como esta.

Podéis seguir y apoyar a Afua Richardson en los siguientes enlaces:

¡Por Isis!

viernes, agosto 21, 2026

Arqueología Pop: Dangerous Passion

Llegamos a la novena entrega de Arqueología Pop con uno de los hallazgos más incendiarios y perturbadores rescatados de las catacumbas de Lord Henry Winter. Si bien la censura implacable del anciano decano sobre esta pieza se explica en un primer vistazo por su rancio puritanismo y su visceral homofobia, un análisis más detenido de los archivos confidenciales revela una capa mucho más turbia. Un descubrimiento que conecta directamente este filme con las teorías que venimos sosteniendo en Planeta Inquietante desde el inicio de esta humilde bitácora.

Dangerous Passion poster

Os presentamos el cartel original de Dangerous Passion, que presenta la película sin rodeos ni medias tintas como «THE HOTTEST TITLE OF THE 90s!!!». Dirigida por James Wilder para Starlight Pictures, con música de David A. Stewart y un reparto encabezado por Melanie St. Clair, Joanna Price, Lisa De Leeuw y el mismísimo Christopher Lloyd, la cinta se vendía bajo un sugerente eslogan: «She came looking for a promotion. She found something much more dangerous». En la imagen, una ejecutiva de agresivo pelo corto teñido de azul (cuyo rótulo de escritorio la identifica como Victoria Ashford), ataviada con chaqueta oscura, minifalda, liguero y medias de seda negra, besa apasionadamente sobre su despacho a una tímida ama de casa de blusa parcialmente desabrochada.

Sin embargo, la trama guardaba un giro argumental de dimensiones desconocidas. Tras examinar documentos que referenciaban a esta obra de forma más o menos explícita, estoy convencido de que la corporación para la que trabajaba Ashford no era una simple multinacional, sino una tapadera tecnológica con acceso a artefactos de origen alienígena recuperados en absoluto secreto. Incapaz de someter la voluntad de la mujer que deseaba mediante métodos convencionales, la ejecutiva pretendía utilizar este instrumental extraterrestre —se especula sobre tecnología de proyección mental, realidad virtual inmersiva o la creación de un espacio psíquico compartido— para entrelazar sus mentes y forzar una conexión pasional absoluta.

A falta de una copia del metraje original, reconozco que mis hipótesis siguen en el terreno de la elucubración, pero explican perfectamente el pánico de Winter. Para la retorcida moral de la Academia, un thriller erótico lésbico ya era una afrenta intolerable; pero que además expusiera el uso intrusivo de tecnología no humana para manipular el deseo y la conciencia cruzaba la línea de lo que el censor podía tolerar en manos del público. No por cuestiones morales, sino porque mostraba una de sus bazas de juego. Solamente hay que ver cómo entrenan a sus esbirros de la Legión Ilustrada.

Gracias a la Arqueología Pop, el cartel de Dangerous Passion sale del baúl de las sombras para recordarnos que la verdad y la pasión siempre encuentran la forma de salir a la superficie.

¡Por Isis!

miércoles, agosto 19, 2026

Arqueología Pop: My Unlikely Prince

Llegamos a la octava entrega de Arqueología Pop, pero primero vamos a responder al mensaje del Gran Gorynych. Elysium no tiene de qué preocuparse. Aunque le parezca que aquí en la Resistencia / Planeta Inquietante estamos ocupados a tiempo completo en sacar a la luz las obras borradas por el mezquino Lord Henry Winter, disponemos de una extensa red de aliados. Por eso mismo, estamos perfectamente al tanto de todo lo acaecido durante el reciente eclipse solar y mantenemos bajo estrecha vigilancia a todas las facciones que pretendieron aprovechar esa breve penumbra diurna para ejecutar o preparar sus nefastos planes.

El hallazgo que compartimos hoy no es una mera curiosidad sin relevancia, como afirma el Gran Gorynych sobre las obras que rescatamos del olvido en nuestra sección Arqueología Pop. Se trata del cartel original de My Unlikely Prince, una joya noventera envuelta en misterio, con unos efectos prácticos de maquillaje sensacionales y una banda sonora cargada de un temazo tras otro (con música de Danny Elfman y temas de Iron Maiden, AC/DC, Metallica, Soundgarden y más artistas de prestigio).

My Unlikely Prince poster

La imagen del cartel es puro dinamismo noventero y actitud rompedora: en mitad de un campo de fútbol americano y tras haber dejado fuera de combate a dos troles de fantasía clásica equipados con la indumentaria deportiva del equipo local, una alta y musculosa chica gótica de pelo corto —luciendo botas de combate, medias de rejilla, camiseta de Iron Maiden y un imponente tatuaje de un cuervo en el pecho— lleva en brazos a la prototípica animadora rubia. Ambas se miran sonrientes mientras el marcador del fondo anuncia la victoria de Raven College... aunque la letra pequeña del póster insiste en que las tensiones del romance afectaron a Raven High School.

Este detalle en el texto de la marquesina no es casual. Durante décadas, los expertos han debatido acaloradamente si la trama transcurre en un instituto o en una universidad. Mientras la corrupta y decadente Academia siempre intentó atribuir el baile de nombres a un simple error de imprenta, la verdad es mucho más turbulenta: durante la producción, el estudio se dividió en dos bandos irreconciliables. Por un lado, varios ejecutivos defendían mantener la historia en Raven High School para subirse a la ola de las comedias adolescentes de la época y atraer a un público masivo; por otro, el equipo creativo insistía en trasladar la acción a Raven College, convencido de que la dinámica romántica entre la gótica y la animadora funcionaría mejor en una etapa universitaria, evitando además polémicas innecesarias sobre relaciones de instituto. La caótica posproducción para ajustar la calificación por edades (terminando en un 'PG-13') dejó estas evidentes cicatrices en la gráfica promocional.

Nota del investigador: Resulta especialmente llamativo que la mezquina Academia no dedicara apenas esfuerzos a desacreditar o ridiculizar el argumento de la película, sino exclusivamente a borrar cualquier rastro de su existencia. Cuando una obra es simplemente mala o chabacana, basta con dejar que el público la olvide. Pero cuando se intenta destruir hasta el último cartel y negar la existencia del metraje, la pregunta ya no es si la cinta era buena o mala, sino qué mostraba que alguien en las altas esferas no quería que viéramos bajo ningún concepto.

A pesar del empeño del retrógrado Winter y sus esbirros por enterrar esta fantasía gótico-deportiva, la Arqueología Pop vuelve a hacer justicia, devolviendo a la luz este icono de los 90.

¡Por Isis!