Era previsible, y como tal lo estábamos esperando desde que compartimos la noticia del artículo que planteaba que la detección de niveles de fosfina elevados en Venus podía ser una señal de la existencia de vida en nuestro planeta vecino. Al igual que la noche sigue al día, sabíamos que llegaría el desmentido, el artículo que negaría la valiente hipótesis, patrocinado por los mezquinos académicos, seres amargados para los que el Cosmos debe ser mostrado como un erial, carente de vida compleja y mucho menos inteligente. Bajo el socorrido disfraz de la supuesta objetividad informativa y neutralidad, nos llegan ahora noticias como esta que dejan a los autores del artículo original como unos advenedicos incapaces de diferencia una cantidad de fosfina descomunal de una cifra que no es estadísticamente significativa. El tratamiento de errores y el estudio estadístico son aspectos básicos en la formación de cualquier científico, por lo que es risible plantear que no los hubieran tenido en cuenta antes de lanzarse a las procelosas aguas de las revistas de divulgación con una propuesta tan osada como atinada, que Venus alberga vida. Ojalá esta puñalada no detenga a esos valientes investigadores y respondan pronto a estas brudas calumnias. El mundo necesita más científicos que rompan con la corrupta y decadente Academia y su telaraña de mentiras y dogmas caducos.
jueves, octubre 22, 2020
lunes, septiembre 14, 2020
Vida en Venus
Los científicos como siempre llegan tarde y mal a la Verdad, un estudio publicado hoy en la revista académica Nature Astronomy anuncia que se ha detectado una cantidad de fosfina en Venus que es 10.000 veces más alta que la que podría producirse por métodos no biológicos, por lo que concluyen que podría ser una señal de la presencia de vida en nuestro vecino más cercano. Recalco el podría, pues como siervos cobardes que son de la putrefacta Academia no quieren incurrir en la ira de sus amos, y dan mil requiebros para evitar pronunciarse de forma tajante, llegando a implorar ayuda para más que confirmar, refutar su tesis, con alguna tontería como calentar fósforo o gotas de ácido que suben a la atmósfera para, oh milagro, emular el mismo proceso que hacen los microorganismos terrestres y producir fosfina en gran cantidad, un producto repugnante todo sea dicho que ha sido usado como arma. Nos alegra ver que se rompe aunque sea mínimamente la imagen de Venus como un erial carente de vida, pero falta muchísimo para que salga a la luz la Verdad sobre ese planeta. Allí hay formas de vida mucho más complejas y dotadas de más inteligencia que la media de los miembros de la corrupta y decadente Academia.

