Con esta entrega doy por terminado, de momento, mi repaso del botín de 3I/Atlas. Algunas de nuestras adquisiciones aún están siendo estudiadas y clasificadas por mi primer oficial científico Gzobzhudh, y el cuerpo me pide acción. Mi compañero necesita tiempo y calma para hacer su trabajo y algo me dice que la generosidad de la amiga de Steiner con la Piedra Filosofal le va a sentar mal a mucha gente. No creo que le chiste a la Academia, que tiene una de las tres Piedras Filosofales, o más bien la tiene la académica Fénix Ascendiente. Tampoco le debe hacer gracia a los hipercapitalistas de Elysium, que hacen de todo un negocio. Como el circo romano que han montado con sus prisioneros de 3I/Atlas. Lo bueno es que para las broncas venideras me vienen de perlas las piezas de nuestro botín de las que os voy a hablar hoy. Lentillas de colores autoajustables. Seguro que pensáis: ¿Estás de coña, Arya? ¿De qué te va a servir cambiar el color de los ojos? ¿Acaso quieres ligar con el enemigo? Pues no. Los colores son un extra. Lo importante es que cambian la percepción, permitiendo ver cosas que están ahí, pero fuera del alcance de nuestros ojos.
Son una pasada. Adiós a la limitación del espectro de la luz visible. Ahora puedes recorrer todo el espectro, afinando por bandas, que si no la saturación visual te ciega en un instante. Hola, dimensiones ocultas dentro de la nuestra. Pequeños escondrijos para todo tipo de alimañas y supervivientes natos. ¿Quieres explorar otras dimensiones? Nada mejor que poder ver las grietas en nuestra dimensión, pero si quieres algo más seguro, puedes reconocer los portales dimensionales permanentes que tanta fama y comentarios descacharrantes le han proporcionado a esta bitácora. No me cabe duda de que les sacaré mucho partido.


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