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miércoles, octubre 04, 2006

Documentos reveladores: Atlantis-Anunnaki (Chariots of God)

En las próximas entregas de este humilde blog os voy a ofrecer una selección de videos que he encontrado en esa maravillosa e imprescindible videoteca que es youtube. Esta primera entrega es un programa del prestigioso canal Sci-Fi, en el que entrevistan a gente de la categoría del maestro Erich Von Däniken o Tsarion Sitchin, un nuevo referente de nuestro gremio, sobre Atlantis y nuestros antepasados alienígenas. Disfrutadlo.

lunes, septiembre 25, 2006

Atlántida III

Aquí tenéis la tercera y última entrega del artículo del Marqués de Aymar y Monferrat sobre la Atlántida. Disfrutadla.

Últimos hallazgos

Gracias a los estudios e investigaciones geológicas locales que se han llevado a cabo se sabe, sin ninguna duda, que todo el archipiélago que abarca el arco que se extiende desde la desembocadura del caudaloso río Orinoco hasta el Yucatán son restos de tierras sumergidas que componían parte integrante del continente perdido.

Las analogías de idiomas, religión, monumentos, tendencias y costumbres entre americanos, íberos, etruscos y egipcios demuestra también la existencia de la Atlántida, cuya costa occidental llegaba al Nuevo Mundo y la oriental a Europa.

Ha sido fotografiado en las profundidades del Atlántico, en la zona de la isla Bimini, en pleno Triángulo de las Bermudas, una especie de muro de varios metros de longitud, vestigio tal vez de una ciudad sumergida. Según el explorador submarino Rebikoff, es una construcción de tipo rectangular con contornos muy bien definidos, en medio de la cual se abría una especie de cámara, mientras que en otro punto observó una especie de canal de 550 metros de longitud, bordeado de muros tallados en la misma. Más tarde aparecieron los bloques sumergidos en todas sus colosales proporciones. Están formados por monolitos de aproximadamente 5 metros de largo, 5 de ancho y medio metro de altura, con un espesor bastante compacto. Cada uno de los bloques pesa aproximadamente 25 toneladas.

Aunque aún no está considerado como prueba, el calendario solar azteca tiene los mismos anillos que el mapa que describió Critias y cuadra en muchas facetas con dicho mapa. Incluso tiene talladas formas animales parecidas a caballos justo en la zona en la cual, según Critias, debía de estar el hipódromo, cuando todos sabemos que hasta la llegada de Colón, no había caballos en América.

Un gran número de aviadores que sobrevolaron el triángulo de las Bermudas han asegurado ver emerger del mar una ciudad entera, viendo en ella una actividad frenética. Han hablado incluso de gente de metro veinte de estatura, con ojos negros y rasgados hacia los lados y de complexión débil. Aunque esto último nos haga pensar en seres extraterrestres, no queda descartado del todo.

Al parecer, un estudioso alemán del tema dice en su libro sobre la Atlántida que los atlantes tenían cierto artilugio con cristales engarzados, que tenía una función similar a nuestro láser. Por desgracia no sé aún el nombre completo de este estudioso, por esa razón no lo hago constar.

También se ha descubierto parte de un muro sumergido de forma circular cerca de las islas Canarias. Por desgracia no tengo más datos datos o medidas de dicho muro.

jueves, septiembre 14, 2006

Atlántida II

Ha llegado a mis manos la segunda entrega del artículo del ilustre Marqués de Aymar y Monferrat, que debido a su extensión partiré en dos entregas. Espero que lo disfrutéis, estimados lectores:

Me es realmente grato comprobar que su pluma sigue siendo tan certera, si bien me han molestado un par de cosas, de las que usted ya está presto a corregir, estoy seguro. En primer lugar, ha mancillado mi nombre, y con ello me ha ofendido a mí, Marqués de Aymar y Monferrat, Marqués de Belmar, Caballero Shoening, Conde Soltikof, Conde Tsarogy, Conde Zarasky, Conde Weldone, y en definitiva, Conde de Saint Germain. En segundo lugar, me extraña que haya caído en su poder parte de mi correspondencia privada con la Dama Besaraba. Como me es imposible creer en la deslealtad de esta grande señora, ilustre fuente de Verdad y digna de los mayores respetos allá por donde pasa, he de creer que ha sido usted el culpable de tal infamia, ya sea directamente por el arte de la sustracción, o indirectamente, a través de los cortabolsas que, estoy seguro, debe tener a su servicio. Pero no le guardo rencor. Me recuerda a mí, cuando tenía…bueno, eso ya es otra historia. Le dejo la continuación del artículo sobre la Atlántida, que como ya dije en su momento peca de simple, pero servirá para sus lectores, tan faltos de una luz que les guíe.

¿Pudo existir la Atlántida?

Desde hace mucho tiempo, el hombre ha creído fervorosamente en la existencia de una civilización más avanzada a todas las conocidas por aquel entonces. Se llegó a decir incluso que si una tierra no se alzase en el mar cerca del viejo mundo, los hombres no viajarían y nunca se oiría hablar de ella, razón por la cual se debía aceptar su existencia. Y aunque también muchos pensaban que no era más que un cuento de hadas, la mayoría creía en ella hasta que en 1492 Cristóbal Colón llegó a costas Americanas. Comenzó entonces un largo periodo en el que se afirmaba que el Nuevo Mundo era aquella misteriosa civilización y se abandonó toda búsqueda y creencias.

Pero ya entrado el siglo XIX, con el avance de medios, nuevos descubrimientos hicieron renacer toda creencia y se demostró que tal vez, América no era aquella isla que una vez fue buscada. A partir de entonces, toda serie de sucesos, hallazgos y creencias en seres lejanos, tal vez de otros planetas, algo que no fue posible hasta que la ciencia pudo demostrarlo o numerosos testigos eran ya capaces de comprender lo que veían, han hecho que se abra una nueva página en la historia de la Atlántida, desencadenando en unas conexiones que, sean ya posibles o no, vamos a tratar aquí, pues finalizando ya el siglo XX, somos capaces de asignar explicaciones casi-lógicas a casi todo, o por lo menos, sabemos que todo aquello que tiempo atrás era prohibido, ahora es real o muy posible.

El calendario solar azteca puede ser, en efecto, el mapa completo de la ciudad, tal y como lo describió Critias.

Pero todo ello no son más que datos confusos e imprecisos. Es una lástima que no exista constancia alguna de tal existencia. Por ello, si Platón pudo informarse en algún momento de la Atlántida, debió ser gracias a Egipto, donde a diferencia de otras civilizaciones, el pasado se intentaba registrar en escritos, pues los egipcios eran conscientes de que el ir preguntando a los comerciantes más ancianos de los puertos si habían heredado algún conocimiento de sus antepasados. Lo que está claro es que si hay algunos aspectos de la Atlántida que ya han quedado descartados, aún quedan algunas incógnitas por resolver que un continente en medio del Atlántico solucionaría inmediatamente. Los arqueólogos siguen investigando en ello a la espera que la técnica les permita avanzar con más rapidez, pero lo que es cierto es que la Atlántida existe de alguna forma.

Continuará...

En cuanto a la nota con la que inicia esta entrega debo decirle que mi guía en este blog y por extensión en mis otras obras es informar y para ello debo acceder continuamente a documentos privados o clasificados, sin que ello haya representado ningún obstáculo a la hora de contribuir a esclarecer la Verdad, meta última de mi trabajo. Además mis contactos no son unos meros cortabolsas, sino que es una red tupida que alcanza los más selectos círculos de poder y que se arriesgan cada vez que comparten conmigo información comprometida. Que queda claro que yo, Patrick Von Steiner, nunca ocultaré documentos relevantes a mis lectores, pues es mi compromiso compartir con ellos todo cuanto sé.

sábado, julio 15, 2006

Atlántida I

Me complace presentaros a un nuevo colaborador de este blog, el marqués de Aymar y Montferrat, una pluma de reconocido prestigio que nos ilustrará con su brillantez habitual sobre uno de los misterios más fascinantes de la historia, la mítica civilización de Atlantis. Sin más preámbulos os dejo su primera entrega.

La Atlántida ( I )

Querido discípulo aventajado:
Debe agradecer a su colaboradora y gran amiga mía, Madame Blavatski, que me convenciera de poner a su disposición alguno de mis documentos, con el fin último de aleccionar e instruir en la Gran Arte. Le concedo ahora un documento, que si bien peca de simple, servirá bien para la mayoría de los lectores de su foro. Para el resto, prometo nuevas entregas, con material más actualizado.
"Existe un relato inconcluso dentro de los Diálogos perdidos de Platón que describe la existencia de un continente emplazado más allá de las Columnas de Hércules (el Estrecho de Gibraltar) donde sus habitantes gozaban de una civilización tan sofisticada como jerarquizada. Este relato se desglosa en dos obras de estos Diálogos titulados Timeo y Critias, donde el narrador detalla minuciosamente la estructura de Atlantis, marcando su evolución desde su génesis hasta su desaparición por un temible maremoto fruto de la ira de Júpiter. Según explica Platón, el dios de los dioses, enojado por la "depravación de un pueblo antes tan generoso", decidió reunir a todos los dioses para... Y aquí se acaba el relato. Es evidente que su castigo tomó forma de maremoto, puesto que el resultado fue que el continente desapareció bajo las aguas, pero retrocedamos al inicio del relato y veamos cómo era esa civilización que tantos sueños ha despertado entre investigadores.
Según Platón por boca de Critias, los dioses se repartieron la Tierra en varias partes, correspondiendo este Continente a Poseidón. El dios de los mares permitió que allí vivieran Evenor y su mujer Leucipo, concretamente en la montaña que reinaba en el centro de la isla. De esa unión nació una única hija, Evenor, de quien se enamoró Poseidón y con la que finalmente tuvo cinco generaciones de hijos y gemelos. Así, este dios decidió fortalecer la isla distribuyéndola en círculos de mar y tierra como si de una gigantesca diana se tratara, y al primogénito le otorgó la porción correspondiente a la morada de su madre y antes de sus abuelos, es decir, la montaña central. Este hijo recibió el nombre que después se empleara para designar a toda la isla y el océano Atlántico: Atlas.

Con el transcurso de los años y manteniendo la jerarquía marcada en la distribución divina del territorio, la civilización atlante fue prosperando. Gozaban de fuentes termales, de minerales preciosos, de una fauna rica y tierra fértil, y para conseguir el mejor de los puertos de la época, realizaron canales que conectaban los círculos de agua entre sí, pues éstos eran un inmemorable resguardo natural para los barcos.
Riquezas, abundancia y sabiduría desviaron a los atlantes hacia la codicia de la conquista de las tierras occidentales, donde perdieron su virtud ante los dioses hasta provocar la cólera de los dioses que los hizo desaparecer (o no)."
Sirva este documento como muestra de caballería espiritual, me despido hasta la próxima entrega.
Su nuevo colaborador, el Marqués de Aymar y Montferrat.