sábado, febrero 28, 2015

¿Tiene sitio la Astrología en el Sistema Sanitario?

Este pregunta debería resulta ridícula para cualquier persona con un atisbo de raciocinio por lo obvio de la respuesta. Debería ser un chascarrillo, una pregunta retórica con la que desarmar ideas igualmente peregrinas pero mejor camufladas. El problema llega cuando un político británico de nombre David Tredinnick, no sólo la plantea con total seriedad sino que la responde con un sí rotundo. Para este individuo, echar las cartas es una forma magnífica de diagnosticar enfermedades. Debo darle la razón en parte, si acudo a un médico y veo que echa mano de una baraja de Tarot, entonces tendré sólidos indicios de que ha perdido el juicio y que debo buscar otro médico. Encima quiere colar la astrología, apoyándose en el presunto éxito de la homeopatía, una engañifa que está haciendo un daño brutal a la medicina auténtica y digo auténtica y no convencional u otros términos por el estilo, porque dan la errónea impresión de que se trata de un tipo de medicina anclada en el pasado y opuesta al desarrollo. En cambio, los farsantes se adjudican calificativos como natural o alternativa. Ahí, en la imagen es donde es empieza a perder la batalla. En el Nuevo Mundo, la Astrología no tiene cabida más que como entretinimiento banal y el signo del zodíaco es una mera curiosidad. Me produce escalofríos ver hacia donde puede ir el mundo, con sinvergüenzas de este calibre en posiciones de poder.

¡Por el Nuevo Mundo!, Ellen Blackmoon

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