lunes, diciembre 15, 2025

¡Bienvenidos!

Bienvenidos a lo que la Humanidad ha decidido llamar 3I/Atlas. Como ya podéis suponer, este objeto intergaláctico de 7,600 millones de años tiene muchos nombres, prácticamente uno para cada una de las facciones que según el momento conviven o luchan tanto en su superficie como en su interior. Ahí es donde estamos tanto los tozudos arribistas como un servidor, afortunadamente, pues su paso por nuestro Sistema Solar ha encendido los ánimos. Nuestros anfitriones son Los Exégetas del Acero, una orden de filósofos guerreros que estudian las civilizaciones con las que se va cruzando su hogar en su viaje sin rumbo fijo por el cosmos. Sus orígenes forman parte ya de la leyenda, creen que los cuerpos de los fundadores están enterrados en alguna parte, su localización precisa un secreto incluso para ellos. Antaño tenían cuerpos orgánicos como nosotros, pero hace mucho tiempo que se convirtieron en cyborgs, pero cyborgs diferentes a lo que conocemos. El núcleo es un robot cuya centro es la mente de un ser orgánico. Añadidos a ese cuerpo de metal hay pequeñas criaturas tanto animales como vegetales, visibles e invisibles en un relación simbiótica perfeccionada a lo largo de milenios. Conceptos como la Piedra Filosofal no le son ajenos y he podido entablar diálogos muy productivos con ellos. Es una lástima que los Arribistas sigan obcecados en sus planes y no se abran a la comunicación con otras culturas. Quieren dominar 3I/Atlas, y eso no se lo van a permitir. Por eso siguen prisioners. Estos filósofos saben que algunos de los locales estarían abiertos a no sólo escuchar sus disparatados planes sino a unirse a ellos, especialmente cuando vieran el poder que ya tienen. Un poder del que creo que no son realmente conscientes absortos como están en su alocada búsqueda de la Piedra Filosofal.

Ahora que ya están todos los "visitantes" de la Tierra es hora de que nos reunamos y hablemos. Pero tende cuidado, como ya habéis podido comprobar, no todos los habitantes de 3I/Atlas son tan razonables como mis anfitriones. En los 7,600 millones de años de este "cometa" se han asentado en él todo tipo de criaturas, de las más benévolas a las más belicosas. Espero veros pronto. Steiner, te agradezco que hayas traído música terrestre a este lugar. Pocas cosas favorecen más la comunicación entre civilizaciones que el lenguaje universal de la música.

Saludos del auténtico Augustus Severinus Píngolas

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