Donde la avaricia y la comtemplación habían fallado, allí donde no habían llegado nihilistas y soñadores, lo ha hecho la Piedra Filosofal. La ciberguerrera Alice, la Arribista Fénix Ascendiente y un servidor nos hemos adentrado en las entrañas de 3I/Atlas alcanzando partes que ni los Exégetas del acero eterno habían visitado jamás. Tal es el poder de la Piedra Filosofal. Más, para el siguiente reto, no bastaba Una, hacían falta Tres, pero Tres que seguirán siendo Una. Así entramos en una estancia sagrada, cada uno con su Piedra Filosofal. Ahí fue cuando se nos manifestó la entidad que dirige el rumbo de la nave espacial que conocemos como 3I/Atlas. Las facciones que luchan por suontrol son como pulgas intentando domesticar un perro. Una molestia menor a lo sumo. Sus sueños de dominio son una fantasía, pero también lo es la idea de que el Piloto precise de su protección.
El Piloto, un ser cuya naturaleza se escapa de la compresión de todos los presentes en 3I/Atlas, compartió con nosotros su disgusto con las facciones que buscan conquister o destruir el Cosmos. Ya nunca más serán aceptados en su nave. Serán expulsados para siempre, obligados a vagar por el espacio. EL resto podrán seguir, cumpliendo con su papeles. Ya sea recabando conocimientos, soñando o sembrando vida. Yo me quedaré, al menos durante una temporada. El Piloto está interesado por la Piedra Filosofal, y yo no dejaré pasar la oportunidad histórica de conocer a una entidad cósmica. Alice y Fénix Ascendiente regresarán a la Tierra junto a sus aliados con sus Piedras Filosofales. Las tres permanecerán conectadas, permitiendo la comunicación instantánea. 3I/Atlas ya no supone una amenaza para la Tierra o para el resto del Universo. Y todo gracias al poder inmaterial del Amor.

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