domingo, febrero 22, 2009

Ronda de imágenes gratuitas 18

Han llegado estas ridículas fiestas en las que a la gente se le da por disfrazarse y hacer el ganso por las calles, una especie de catarsis emocional colectiva de la que me mantengo sabiamente alejado. Me trae recuerdos que prefiero mantener arrinconados. Eso no quita para que la honorable Academia nos dé unos días de merecidas vacaciones. La labor de construcción del Nuevo Mundo es especialmente fatigosa.

Masuimi Max representa a la diosa de la destrucción, Kali, en algún siniestro ritual.

Según los lamentables apuntes de Steiner Bianca Beauchamp lleva los colores del personaje de cómic Aquaman, sigo sin verle la relevancia.

Marizeta luce botas y la estrella, que marca su pertenencia a algún culto esotérico.

Saludos, Sir Edward Holst

sábado, febrero 21, 2009

Destapadando a los farsantes: David Hamel

Sumamos hoy una nueva y singular pieza a la galería de farsantes, David Hamel. Aunque el infame Steiner ha hablado con él en algún programa de televisión y le ha dedicado capítulos en sus mediocres libros no ha recibido ese honor en esta bitácora, antaño hogar e imán de disparates. Este individuo afirmaba con total convicción haber sido abducido por habitantes del planeta Kladen y aquí viene la parte con más enjundia, habría vuelto con los planos de la nave e información sobre su avanzada tecnología. Construyó varios modelos del supuesto sistema antigravitacional, que como se pudo ver en una entrega de Mythbusters no funcionan ni tienen ninguna utilidad práctica. Hay que reconocer que su diseño es ingenioso eso sí y emplea imanes y conos para simular una máquina de movimiento perpetuo. En esta dirección podéis ver el proceso de construcción del artefacto. ideal para una entrega de Bricomanía.



El "ovni" del señor Hamel.


No debería hacer falta ni decirlo pero como se suele decir es mejor prevenir que curar. Ninguno de los modelos funcionaba, el Gobierno de los Estados Unidos tiene cosas mejores que hacer que robar artilugios caseros. Las naves de Zeta Reticuli son mucho más complejas que ese vulgar entretenimiento casero, sus motores no se pueden replicar en un garaje con cuatro cosas compradas en una tienda. Evidentemente, ustedes son muy libres de intentarlo. No me responsabilizo de las humillantes consecuencias.


Saludos, Sir Edward Holst

jueves, febrero 19, 2009

Los engaños del Liceo

La escasa participación en la encuesta sobre la idoneidad del nombre escogido por la Falsa Academia ha posibilitado la victoria por la mínima de la opción más ridícula. No cabe otra explicación. Esa panda de aristócratas ociosos que dedican su tiempo y los esfuerzos de sus criados a sabotear el progreso de la humanidad no merece ostentar ese nombre, escogido por el gran Aristóteles. Para evitar confusiones me referiré a ellos como el Liceo, pues criminales y sindicatos de tales hay en sobreabundancia.

Es increíblemente fastidioso ver que mientras la gente seria se plantea cuestiones relevantes como la forma de regular el comportamiento de las inteligencias artificiales, que lejos de ser una quimera son una realidad tangible otros se dedican a propagar calumnias ridículas. Apoyándose en fuentes tan poco fiables como la lunática Jenna Starblade el triunvirato que dirige el Liceo está alertando a todo aquel que se rebaja a escucharles contra un "malvado plan para esclavizar a la humanidad". Una burda excusa para reclutar a ignorantes e incautos, para hacer tratos con países tercermundistas y sanear sus cuentas corrientes.

Mi consejo es que evitéis a cualquier que diga ir en nombre del Liceo, no les creáis ni la hora. Viven del engaño, han hecho de la estafa un arte, al igual que el fugitivo Steiner. Los avanzados trabajos en genética que se llevan a cabo en nuestros laboratorios son seguros y están monitorizados continuamente por expertos. Si alguien va a crear atrocidades no seremos nosotros, si queréis ver monstruos horrendo producto de la negligencia más contumaz mirad en el cuchitril en el que el cobarde Marqués tiene "encerrado" al Doctor Abismo. Vuestras pesadillas ganarían en variedad y contundencia.


Saludos, Sir Edward Holst