Inauguramos hoy una nueva sección en esta humilde bitácora a la que he decidido bautizar con el sugerente nombre de Arqueología Pop. En este espacio me dedicaré a desempolvar y sacar a la luz las joyas que el infame y caído en desgracia Lord Henry Winter se encargó de purgar y ocultar en un cochambroso archivo subterráneo, oculto en un rincón de las instalaciones clandestinas de la corrupta y decadente Academia en la Ciudad de la Cultura. La Xunta debería revisar la factura de la luz y reclamar la parte que les toca a esos académicos gorrones. El infame académico amontonaba muestras de esas obras más como una persona con síndrome agudo de Diógenes que como un cazador que quiere presumir de las piezas que se ha cobrado. Algo fácil de entender, pues solamente las usaba para poder enterarse de si se había escapado alguna copia de su particular cruzada enfermiza y verificar su autenticidad contrastándola con ejemplares genuinos.
La primera pieza que hemos logrado rescatar es este fantástico póster promocional de una serie de televisión de tono desenfadado titulada Friendly Visitor, producida para la cadena TVD Network. A juzgar por la impactante tipografía fucsia y amarilla, el brillo de la nave sobre la letra "I", los tonos saturados y el traje de baño de talle alto, todo apunta a que nos encontramos ante un piloto o serie veraniega proyectada entre finales de los años 80 y principios de los 90 (calculo hacia 1989-1991). El tipo de serie que estaríamos viendo en estas fechas, ya fuera en reposiciones en canales tradicionales/temáticos o en plataformas de streaming.
La premisa no puede ser más encantadora y eficaz: una visitante alienígena provista de llamativos cuernos, orejas puntiagudas y un color de piel decididamente llamativo en este planeta decide que no hay mejor lugar en la galaxia para pasar sus vacaciones que las playas terrestres, disfrutando de un helado de chocolate ante la absoluta indiferencia de los bañistas. De lo cual se puede deducir que la presencia de extraterrestres es algo cotidiano e incluso que no es su primera estancia en la Tierra; se la ve demasiado cómoda y preparada para ser una turista novata.
¿Por qué le molestó tanto esta comedia de aspecto inocente y seguramente apta para toda la familia a Lord Henry Winter como para borrar cualquier rastro de ella salvo esta única prueba de su existencia? La respuesta es evidente cuando analizamos la mente de nuestra derrotada némesis. Por un lado, la serie retrata a una visitante del espacio con un tono positivo, mostrándola integrada en nuestro mundo, como una más, algo intolerable para la narrativa de miedo, amenaza y elitismo que la rancia Academia siempre ha querido imponer sobre el cosmos. Recordemos su misión milenaria de impedir que la Humanidad explore el espacio. Por otro lado, la protagonista exhibe una sensualidad desenfadada, sin complejos y libre que choca de frente con el puritanismo rancio y la misoginia del prematuro anciano. Que un ser de otro mundo viniera hasta nuestro hogar para tomar el sol y comer helados en lugar de para sembrar el pánico o ser diseccionada en un laboratorio era una afrenta directa a su rígida y gris visión de la realidad.
Un rescate en toda regla para celebrar que en las espectaculares playas de Portonovo también disfrutamos de este caluroso verano con la misma soltura y desparpajo que esta simpática 'visitante'. Ojalá encontremos más material de esta serie en este caótico archivo. ¿Algún lector la reconoce? Sabemos que la corrupta y decadente Academia suele ser más chapucera que meticulosa, y siempre queda la esperanza de que hayan dejado más rastros de Friendly Visitor.
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