Llegamos a la octava entrega de Arqueología Pop, pero primero vamos a responder al mensaje del Gran Gorynych. Elysium no tiene de qué preocuparse. Aunque le parezca que aquí en la Resistencia / Planeta Inquietante estamos ocupados a tiempo completo en sacar a la luz las obras borradas por el mezquino Lord Henry Winter, disponemos de una extensa red de aliados. Por eso mismo, estamos perfectamente al tanto de todo lo acaecido durante el reciente eclipse solar y mantenemos bajo estrecha vigilancia a todas las facciones que pretendieron aprovechar esa breve penumbra diurna para ejecutar o preparar sus nefastos planes.
El hallazgo que compartimos hoy no es una mera curiosidad sin relevancia, como afirma el Gran Gorynych sobre las obras que rescatamos del olvido en nuestra sección Arqueología Pop. Se trata del cartel original de My Unlikely Prince, una joya noventera envuelta en misterio, con unos efectos prácticos de maquillaje sensacionales y una banda sonora cargada de un temazo tras otro (con música de Danny Elfman y temas de Iron Maiden, AC/DC, Metallica, Soundgarden y más artistas de prestigio).
La imagen del cartel es puro dinamismo noventero y actitud rompedora: en mitad de un campo de fútbol americano y tras haber dejado fuera de combate a dos troles de fantasía clásica equipados con la indumentaria deportiva del equipo local, una alta y musculosa chica gótica de pelo corto —luciendo botas de combate, medias de rejilla, camiseta de Iron Maiden y un imponente tatuaje de un cuervo en el pecho— lleva en brazos a la prototípica animadora rubia. Ambas se miran sonrientes mientras el marcador del fondo anuncia la victoria de Raven College... aunque la letra pequeña del póster insiste en que las tensiones del romance afectaron a Raven High School.
Este detalle en el texto de la marquesina no es casual. Durante décadas, los expertos han debatido acaloradamente si la trama transcurre en un instituto o en una universidad. Mientras la corrupta y decadente Academia siempre intentó atribuir el baile de nombres a un simple error de imprenta, la verdad es mucho más turbulenta: durante la producción, el estudio se dividió en dos bandos irreconciliables. Por un lado, varios ejecutivos defendían mantener la historia en Raven High School para subirse a la ola de las comedias adolescentes de la época y atraer a un público masivo; por otro, el equipo creativo insistía en trasladar la acción a Raven College, convencido de que la dinámica romántica entre la gótica y la animadora funcionaría mejor en una etapa universitaria, evitando además polémicas innecesarias sobre relaciones de instituto. La caótica posproducción para ajustar la calificación por edades (terminando en un 'PG-13') dejó estas evidentes cicatrices en la gráfica promocional.
Nota del investigador: Resulta especialmente llamativo que la mezquina Academia no dedicara apenas esfuerzos a desacreditar o ridiculizar el argumento de la película, sino exclusivamente a borrar cualquier rastro de su existencia. Cuando una obra es simplemente mala o chabacana, basta con dejar que el público la olvide. Pero cuando se intenta destruir hasta el último cartel y negar la existencia del metraje, la pregunta ya no es si la cinta era buena o mala, sino qué mostraba que alguien en las altas esferas no quería que viéramos bajo ningún concepto.
A pesar del empeño del retrógrado Winter y sus esbirros por enterrar esta fantasía gótico-deportiva, la Arqueología Pop vuelve a hacer justicia, devolviendo a la luz este icono de los 90.

No hay comentarios:
Publicar un comentario