Qué considerado por su parte, Gran Gorynych. Dada su afición por convertir cualquier cosa en NFTs para sacar el máximo beneficio, recibir algo gratuito de su parte casi da repelús, pero una ya empieza a estar curtida en estos menesteres y, como me enseñó mi tutor robótico en el laboratorio que fue mi primer hogar, "a caballo regalado no se le mira la dentadura". Como voy a estar una temporada por la Ciudad de la Cultura echando una mano al suizo y a su alegre banda de frikis, me han enviado desde Daikokuten el ejemplar sin censura del especial de verano de Guns&Babes. Para ser una revista con una obsesión perturbadora por mostrar a mujeres en lencería manejando armamento muchas veces militar, es sorprendentemente fiable en cuanto a su información, incluso tras pasar por las tijeras de la puñetera Academia. Ya intuía que nos estaban escamoteando información, y ahora tengo la prueba en mis manos.
Otro detalle que hace que esta revista me interese es que los artículos los firman las propias modelos que posan con las armas. Son modelos y expertas en armamento muy avanzado, el cual incluye tecnología de origen alienígena por mucho que los censores de la Academia se empeñen en ocultarlo borrando y editando los números como los energúmenos irritantes que son. Por ejemplo, saber manejar un lanzallamas que usa plasma en unas bragas y sujetador que ofrecen cero protección, sin acabar chamuscada o —como se dice coloquialmente— liándola parda, no es poca cosa. Con lo que hemos descubierto de la misoginia radical de Lord Henry Winter, espero encontrar material de esta publicación en su archivo ya no tan secreto. Aunque nuestra tecnología es muy avanzada, una no se puede dormir en los laureles, y más con la de enemigos que nos rodean por mucho que nos envíen regalos. No crea, señor Gorynych, que con esta jugada se ha ganado mi confianza. Sé quién es y a qué se dedica; vi el espectáculo que montó con esos capullos de 3I/Atlas. Así que ándese con cuidado. Si usted y los suyos no se meten en nuestros asuntos, nosotros devolveremos el favor. Si intentan meternos en su búsqueda de la Singularidad, será otra historia, una que no les va a hacer ni pizca de gracia.
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